The Séance of Blake Manor es una aventura de investigación que construye su identidad alrededor de un misterio ambientado en una mansión irlandesa del siglo XIX. Lo que comienza como la búsqueda de Evelyn Deane, una mujer desaparecida, pronto se convierte en una investigación mucho más amplia, relacionada con los habitantes de la propiedad, sus secretos y una sesión espiritista que tendrá lugar 45 horas después de nuestra llegada. Su presentación, la escritura y la influencia del folclore irlandés son algunos de sus mayores aciertos, aunque su ritmo y ciertas decisiones de diseño pueden generar sensaciones encontradas.

La mayor parte del tiempo se dedica a explorar cada rincón de la mansión, conversar con más de veinte personajes y examinar sus habitaciones en busca de pistas. El juego organiza la información mediante tableros de deducción, tanto para los misterios individuales de cada habitante como para la investigación principal. A medida que reunimos indicios, aparecen nuevas conexiones y posibilidades de investigación. Cuando contamos con suficientes pistas, podemos formular hipótesis sobre lo sucedido y, en determinados casos, confrontar a los personajes para resolver sus secretos.

La gestión del tiempo es otro componente importante. Los habitantes siguen horarios propios y se desplazan por la mansión, lo que puede dejar ciertas habitaciones desocupadas o permitirnos acceder a lugares que antes estaban cerrados. Hablar con alguien, examinar un objeto o asistir a un acontecimiento consume minutos, mientras la sesión espiritista se aproxima constantemente. Sin embargo, esta presión resulta menos exigente de lo que parece: es posible completar prácticamente todas las actividades y alcanzar un desenlace muy satisfactorio sin administrar el tiempo de manera especialmente estricta.

Durante las primeras horas, la libertad para investigar puede resultar abrumadora. La mansión es considerablemente grande y sus habitantes están repartidos por diferentes zonas, por lo que familiarizarse con sus rutinas y descubrir qué información resulta relevante requiere paciencia. En ocasiones, la experiencia se siente más como recorrer una extensa lista de tareas que como resolver un misterio. La estructura abierta recuerda a otras aventuras de investigación, pero aquí existe una orientación algo más concreta gracias a los tableros y las pistas que vamos acumulando.

Afortunadamente, la escritura consigue dar cohesión a todos esos elementos. Los personajes tienen historias interesantes, personalidades bien definidas y secretos que poco a poco adquieren mayor relevancia. El protagonista, Declan Ward, también aporta un toque de humor y personalidad a las conversaciones. La ambientación aprovecha muy bien las referencias a la historia y las raíces mágicas de Irlanda, construyendo un escenario inquietante que se vuelve cada vez más atractivo conforme comprendemos lo que ocurre entre sus paredes.
La historia ofrece varios giros bien construidos y consigue conectar sus diferentes hilos argumentales de una manera satisfactoria. La influencia del folclore irlandés resulta especialmente acertada, tanto por su aportación al misterio como por los momentos de auténtica inquietud que consigue generar. Las decisiones principales giran alrededor de las personas que podemos salvar durante la sesión espiritista, y existen diferentes variantes de desenlace dependiendo de nuestras acciones. La resolución resulta gratificante, aunque no todos los jugadores encontrarán la misma profundidad en sus mecánicas de deducción.